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☠ [Mison D] Perdido

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☠ [Mison D] Perdido

Mensaje por Ainy HellGates el 2014-10-10, 1:59 pm

Nada mas y nada menos que un secuestro era lo que se había perpetrado en la aldea, y muchas personas se encontraban conmocionadas aun sin conocer a la joven secuestrado, ¿Cómo era posible que ese tipo de cosas sucedieran en lo que probablemente sería una de las mejores aldeas? Era lo que todos se preguntaban, una joven apta y capacitado había sido recomendado para recuperar a la jovencita, nada mas y nada menos que Ainek Mashiba. Uno de los pocos shinobis “aptos” para recuperar a el chico robado.

La familia de el joven estaba devastada, bueno. Tan solo al ver las lagrimas de esas personas caer se podía notar lo destruidos que estaban.

respecto de lo sucedido, no dejaban de murmurar como viejas chismosas en la esquina de una urb. Que la chiquilla sería vendida en el país del fuego como un objeto sexual exótico. El país del fuego un lugar en el cual el peli purpura jamás había estado, y conocer un nuevo país.. simplemente un pequeño viaje no haría daño a nadie, sería como una misión pero a la vez exploraría, conocería otra frontera, otro paisaje.

- Y usted, ¿A dónde se dirige? - Murmuro uno de los custodios de la gigantesca entrada de Kirigakure no sato. Observando al muchacho de arriba a bajo como si de algúna gennin se tratara.

- Buenos días, pues me dirijo hacia las costas, debo realizar una misión de rescate.. y probablemente deba irme de viaje - Musita la Yuki mientras caminaba derechita a la salida.

Según la misión el grupo de secuestradores era muy conocido, tenían mucha fama por no fracasar en sus ventas. No solo eso, si no que era innegable que los susodichos secuestradores eran buenos en combate. Y las probabilidades de que se formara un enfrentamiento ya eran muy altas.

La luna se encontraba menguante, solo se podía observar la parte oscura de las nubes, pero en aquel cielo la joven lo único que llamaba su atención era una hermosa sonrisa, idéntica a la del gato sonriente de “Alicia en el país de las maravillas” (La luna) el muchacho  estaba un poco preocupado, pues era de noche y nunca había luchado en la oscuridad. Además aquellos malhechores se encontraban escondidos en una cueva, O sea. Si ya la oscuridad de la noche era un problema, la oscuridad de una caverna era un problema mayor, lo único que iluminaba en la oscuridad era la hermosa luna en el cielo, quien esa noche estaba del lado del bien, ayudando con ese hermoso resplandor plateado, Ainek se dirigía saltando de árbol en árbol hasta aquella cueva, en la cual jamás había estado. Bueno, aquel lugar tampoco era muy popular en el país por su mala fama, con los espíritus y demonios, puras supersticiones o al menos eso es lo que pensaba la pelinegra.

Al llegar al lugar, lo primero que noto es que era demasiado aterrador, y además que era de noche, solo podía pensar en cosas malas al estar en ese lugar, probablemente aquellos secuestradores eran alguna especie de secta que ofrecía jóvenes a los demonios en aquella cueva, claro. No era seguro, simplemente eran los pensamientos del joven que comenzaban a hacerse retorcidos debido al ambiente en el cual se encontraba, observo aquella entrada a la caverna mientras pensaba si entrar o esperar a que un milagro sucediera, que esos secuestradores abrieran su corazón y dejaran a la chiquilla irse a casa. Pero obviamente eso jamás sucedería, Ainek sentía que estaba perdiendo el tiempo y que debía actuar de una vez.

-¡Aaaah!- fue lo que escucho la pelinegra venir de la caverna, el grito desgarrador de un joven, fue eso lo que hizo reaccionar la joven shinobi, quien ahora sin dudarlo entro de manera sigilosa a la caverna, eran pasos lentos los que el muchacho daba, ni siquiera se podía escuchar ese pequeño sonido que se hace cuando se pisa la arena, a medida que se adentraba mas y mas a lo profundo de la cueva, a lo lejos se podía observar una luz ¿Qué sería lo que estaría ocurriendo? El muchacho se preguntaba asustado. Probablemente se estaban comiendo a la joven aquellos malhechores, el muchacho sentía que había llegado tarde.

Pero no, no había sido así. Los sujetos habían hecho una fogata dentro de la cueva y había una hoya enorme sobra la misma como si se tratara de un caldero sacado de “Harry Potter”, mientras que la niña raptada estaba amarrada en un palo en una esquina.

-¿Como nos vamos a comer a el niño Lucas?- Dijo uno de los criminales que había raptado a el joven.

- No lo se Bob, ¿Deberíamos de echar mas sal al caldero? - Murmuro el segundo secuestrador, quien parecía estar mas hambriento, además que su contextura era la de un gordo, casi obeso.

El joven estaba un poco asombrado por las fachas de aquellos secuestradores, pues parecían los hijos del mas “malandro” entre los malandros.

-Pero que horror, mira esas fachas. ¡Dios mío, perdónalos!- Pensó en aquel instante, la joven de cabellera Negra, solo debía lanzar dos kunais contra aquellos sujetos para terminar con la misión y hacer justicia al mundo de la moda por tal falta de respeto hacia ella y claro justicia por el niño raptado.

Ainek de manera cuidadosa llevo su mano derecha hasta el box de armas en sus caderas, la joven para no hacer sonidos con las armas dentro de el tomo los dos primeros kunais que sintió con las yemas de los dedos.

la joven iba a matar a los raptores de manera rápida, pero luego recordó que aquellos dos sujetos querían comerse a la joven y probablemente la lanzarían viva a aquel caldero.

- ¡Malditos! -  fue lo que pensó en ese momento, personas como ellas no se merecían una muerte tan rápida, no.. ellos merecían sufrir todo el peso de la justicia.

De manera rápida el muchacho lanzo los kunais justo en los talones de aquellos raptores, los cuales cayeron al suelo gritando de dolor. 
– Así que a ustedes les gusta comer niños indefensos ¿No? – Dijo mientras miraba con despreció a los hijos de puta que yacían en el suelo.

Ellos simplemente pedían clemencia, algo que obviamente la joven les iba a dar. La amabilidad de Ainek no tenia limites.. Simplemente les daría una muerte no tan dolorosa. Pues al ser del clan Yuki, como mínimo podía cortarlos parte por parte y verlos desangrarse, algo que sin dudas sería muy divertido y entretenido, para el mas no para la chiquilla que se encontraba en el lugar.

Pero en ese instante se encontraba de un buen humor. Simplemente los lanzaría en la hoya de agua hirviendo. Seguro morirían rápido allí.. fue lo que pensó el joven mientras se reía un poco.

Mashiba no perdió mas su tiempo y lanzo a los sujetos al caldero gigante. Los gritos de sufrimiento eran música para los oídos del muchacho, como si de una canción número uno se tratase. Aunque aquella canción no duro mucho tiempo.

- Lamento que hayas tenido que ver eso, he venido a rescatarte y llevarte de regreso a casa – dijo el joven Mashiba con una voz amable, aunque su rostro se veía terrorífico en la oscuridad, aquella joven no se encontraba nada asustado por las enormes ojeras de la joven, era todo lo contrario, estaba mas que agradecido.

- Muchas gracias por haber venido a rescatarme – dijo entre lagrimas la chica, algo que ablan un poco el corazón de la joven.

Ainek desato a la jovencita, la llevo en sus espaldas y a paso lento comenzó a salir de la cueva para luego dirigirse directo a Kirigakure no sato saltando entre los árboles, la misión no había sido lo que parecía y sin problemas la había culminado. Después de todo los raptores no eran ningunos shinobis.


Habían pasado ya varios días, los dos jóvenes habían sobrevivido comiendo las barras energéticas que varios de los pasajeros llevaban en sus maletas, además de algunos chocolates, dulces y hasta quesos, eran su desayuno, almuerzo y cena. Luego de una larga caminata (de parte de Ainek, pues la chiquillo de nombre Kai iba en sus espaldas). Lograron llegar a la entrada de la aldea, los dos jóvenes por fin se sentían como en casa. Ainek había vivido muchas experiencias en aquella misión, desde amordazar un hombre para robar sus prendas, hasta hacerle creer a un secuestrador que el era un posible cliente mas.

Viajes y peleas, sin dudas una experiencia única para alguien quien aun comienza a vivir lo que es ser un shinobi, las puertas para entrar a la aldea estaba cada vez mas cerca, y el muchacho ya tan solo quería su recompensa, la joven se bajo de las espaldas de aquel muchacho y así poder tocar con sus pies desnudos el frio suelo del país de la tierra.

- Por fin, estoy en casa – murmuro mientras una lagrima caía de su lagrimal derecho rosando su mejilla, el joven tomo su mano y camino junto a ella hasta la entrada en la cual obviamente como siempre ya se encontraban los guardias allí.

- Buenos días, he regresado de mi misión de rescate, si me disculpan.. debo llevar a la joven hasta su hogar – Los guardias ya reconocían la apariencia de la peli negro, quien ya había salido y entrado en varias ocasiones por esa misma puerta, si siquiera preguntar abrieron esas gigantescas puertas, para que la joven pudiera así culminar la misión llevando a la niña a su querido hogar.



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